8 de marzo de 2016

Difícil controlarme y no pensar.

Una noche más que se escurre entre mis dedos. Otra noche sin dormir por pensar. Otra noche con llanto en mis retinas porque la ansiedad me carcome en acciones múltiples, aunque hay otra calma. Ya sé de manera práctica qué es lo que quiero, sé qué cosas me molestarían y cuales no. Brillante torpeza. Quisiera venir a un paraíso en mejores condiciones. Pero siempre ha sido mi refugio en momentos de mierda, ¿por qué ahora, que sentí el sabor de la tristeza, sería diferente?
Casi dos meses sin escribir. Debería haberlo hecho antes.

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