31 de diciembre de 2015

Sube a mi cohete que cambia el año.

La última entrada fue tan emo y tan rara que estoy acá de nuevo. Nunca me gustó ni me gusta hacer balances y tampoco lo pretendo. Me desperté de manera tan automática que no parezco yo. Además creo que dormí pocas horas. Tampoco me acuerdo bien a qué hora me acosté. El calor me pegó mal. Menos mal tengo certezas en este mundillo terrible. Jaja, la más mínima inestabilidad me hacía llorar anoche, horrible. No soy de las que crea que el año cambia una situación particular que uno tenga, pero considerando mi vida, que igual cambia en tres horas, sí, lo tomo como un desafío para cambiar lo que no me guste.

Y de verdad, porque ahora abandono la vida "académica", me queda UNA materia para recibirme y... chau Liccom. No sé bien qué voy a hacer en ese momento que me digan "¡Te recibiste!" Cosa que no creo que me "digan", sino que me enteraré por Bedelías, y lloraré frente al monitor, medio saltoneando. Que me falte tannnnnnnnnnnn poquito, es una metáfora con el día de hoy. Todos saben que termina el año, hay quien lo resume (yo no resumiría el año, ni este mes, ni mi carrera) y hay quien va viendo. Yo, voy viendo. Este último mes me dio vuelta la cabeza en muchas cosas. Fue bueno, pero movilizador. Montaña rusa. Quizás por eso, hasta hace unas horas, lloré. Una de las cosas que quiero cambiar es, que no toooooooodo me afecte tanto.

Veremos si logro.
¡Feliz año! :)

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