23 de octubre de 2015

La ignorancia no es bendición

Estrés.presión, una sonrisa socarrona que me deja encerrada en los "¿Y si me dicen que no?"
Algo que me resulta tan fácil de pensar en mi cabeza. Las lágrimas se escurren en mi mente pero no salen. Las calles tenían algo para mí. Un abrigo que se escondía detrás de los colchones y la gente ocupada. Cómo afrontar un no tan fácilmente como decir "gracias". Momento crítico, bálsamo que no funciona, a las pocas cuadras se apaga mi ilusión y pienso en la mirada perdida, en esa incomodidad que por un momento fue alegría. Pensar que el problema dejó de existir y que superé todo eso. Las transformaciones no me asustan. Los retrocesos, sí.
Saber que se generan un montón de mecanismos de miedo en mí no es bueno. Un par de mensajes sin respuesta y ya entra a funcionar la paranoia.
Una canción que acompaña el día soleado. Una lluvia interrumpe mis pensamientos. Una canción me recuerda tantas cosas que me gustan y me lastiman. Esta hoja escribe palabras que no pude decir y que son este texto raro y sin cuerpo. Sin separación en párrafos, sangrías, nada.

Y siempre termino en el mismo cuadradito de texto... preguntándome si pareceré un clavo de olor en una muela careada o una cerveza caliente a las 5 de la mañana.

No me caen bien las negativas.
Y no saber que existe un feedback me hace peor.
Algo queda sin resolver.

8 de octubre de 2015

Ya no da

Silencio y que me lleve el tiempo que me tenga que llevar. Necesito callar y llevar a tierra todo lo que pienso y siento. Sentirme una molestia es costumbre y me duele. Quedar en un lugar de evidencia o vulnerabilidad. No saber interpretar todo esto. Saber los riesgos que se corren. Pensar y escuchar una canción que parece hablar por mí. Llorar y pensar en que volví a derramar lágrimas. Otra vez teniendo una sensación fea en el estómago. Y vos viéndome triste y distante, necesito escapar de este caos. Ya.