13 de agosto de 2015

Brillando en lo oscuro

Hay algo real en todo esto y es: molestia e incomodidad.
Por un lado, un pibe siendo, pero a mí me rompe los huevos. Es normal. O esperable. Por otro, una conversación de sordos y una realidad que cacheteó a más de uno. Si quisiera explicarte todo lo que me pasó en 24 horas por la cabeza, no podría. Sí, hablar mucho, hablar poco, no entender, o sí, tirar un par de cables. No estaría pudiendo más con la sobredosis de cosas que me están superando. No estaría pudiendo decir más de una cosa simple. Un embole. Ojalá te des cuenta algún día. O no, ya no sé qué prefiero. Y estoy escribiendo como si vos me pudieras leer, cuando sé que es raro que lo hagas, sin que yo lo permita.


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