1 de agosto de 2013

Wow.

En mi vida suele haber un tinte de historia bizarra, novela, como quieran llamarlo.
Debe ser que sé leer los acontecimientos, que las cosas pasan cuando deben, me ha pasado que porque pasa  una cosa, pasan tres más.
Me gusta pensar desde hace un tiempo en la continuidad de los hechos, como si mi vida fuera un cuento, un cuento catártico. Los golpes que acumulo me sirven para levantarme con más impulso.
Las personas que conozco son un bálsamo para esas heridas que suelo curar en silencio, escuchando música, soñando.
Sí, tengo mucho arte en mis venas. Música, escritura, pintura, un poco de todo.
Sí, cambié la manera de ver mi vida. ¿por qué? debe ser porque probé el suelo y no me gustó cómo era. Las expectativas me demostraron que es mejor jugar a confiar que desconfiar de las cosas que suceden en la vida cotidiana. Cuando cargué las tintas de expectativas, se me desparramaron como si fuera agua en una canilla abierta a tope.
Hoy, con pocas horas de sueño, con poco alimento, puedo decir que estoy en estado de verborragia, en estado analítico, y que agradezco la cantidad de "drama" que hay en mi vida. Sí. Porque sin eso, capaz que no tendría ni gracia vivir. De qué me sirve vivir sabiendo que voy a levantarme todos los días a la misma hora, para ir más o menos a los mismos lugares todos los días, comprar los mismos alimentos, el mismo contenido diario todos los días. Para eso existen los imprevistos. Los encuentros. Lo que no sabíamos antes, y ahora sí sabemos, y está buenísimo saberlo de repente. Es lo mágico de la vida.

Y yo me vengo a enterar recién ahora.

Gracias, supongo.

1 comentario:

Yo dijo...

I told you so :)