15 de agosto de 2013

Loco

Por lo visto ni con "la casa en orden" la impulsividad se va. No, es algo re natural en mí. Mucho café para ser jueves, no me cayó mal esta vez. Mucho, mucho mucho hablé. Un jueves raro, un jueves largo, un jueves rendidor. Igual de exasperante que hable tanto.
Hasta hablo conmigo misma, como acá en el Blog. Sí, ya sé que a nadie le importa. Sí, sé que le hablo a la pared en muchas ocasiones. Pensar mucho no es bueno. La tranquilidad no me abandona, pero a veces, solo a veces quiero callarme y ¡no puedo! no sé, soy así, tengo eso como defecto/cualidad, en ese orden, porque hablo demasiado y me quiero callar, pero a la vez me permite ser auténtica y si me equivoco o hago bien, los efectos son inmediatos.

Sí, inmadura.
Sí, una niña.
Sí, insegura.
Sí, verborrágica.
Sí, quizás vos, persona desconocida sepas demasiado de mí a través de esto. ¿Pero cómo saber cómo soy realmente si a veces escondo lo que realmente soy?

2 comentarios:

Yo dijo...

Son etapas, coyunturas, que derivan en hechos puntuales a fin de cuentas. Otra vez te repito, la "autenticidad" no proviene de la impulsividad, ni cerca. Los efectos inmediatos que ves no son más que eso. Toda acción tiene una reacción igual y opuesta, por más espontáneas que sean tus acciones, los efectos no necesariamente se dan a corto plazo.

Yo dijo...

(No permitirte pensar detenidamente no significa autenticidad, sino boludez)