22 de agosto de 2013

Al fin y al cabo era sentir y nada más.

Qué escribir. Qué escribir acá sin sentirme leída entre líneas.
No lo sé, mi vida está en transición, estoy pensando, haciendo, creando, imaginando.
Mi carrera, lo más lindo, lo que me da satisfacciones todos los días. El café diario, las risas, los chistes. Las clases interminables. Los amigos que siempre están ahí, cuando mi mente divaga por los lugares más raros estando en plena clase de, por ejemplo, Economía.

No sé, no sé qué será lo que pasará mañana, ni qué va a sentir mi corazón, seguro hay algunos guiños en mi vida que me esperan, sonriendo.
Como hoy, todo fue mejor de lo que esperaba.
En esos momentos en que no sé qué pensar, pienso de nuevo, y digo "la vida dirá".
La vida, siempre, hasta en el detalle más mínimo, me sorprende.

Siempre. Cada día, y las conexiones que existen en mi vida son de lo más pintorescas. Todo, se concatena. Hasta cuando yo no quiero verlo, lo niego, y me cierro a lo que la vida quiere comunicarme.
Drama. Alegría. Enojo.
Todo está mezclado. Tengo lo mejor de mí en mi interior, todo es cosa de pensar. Y sentir, porque es lo que hace que todo lo demás tenga sentido.

Escribo para escapar de mis pensamientos unidireccionales cuando estoy en mi lugar. En mis lugares. En mis certezas. En mis pensamientos más claros y directos. 
Sólo queda esperar, y ver qué depara el destino. Mientras, disfrutar del presente, mañana se verá.

1 comentario:

Yo dijo...

La vida es una cajita de sorpresas, aunque ya sabemos lo que hay adentro. El tema es que nunca sabemos las combinaciones que nos va a traer...
Ahí es donde está la gracia de disfrutar el presente.