31 de agosto de 2013

Astonished

La rutina eneguece, apaga, entristece. Vuelve máquinas a las personas. Si, fue re gruesa la metáfora que utilicé recién, pero es absolutamente cierta, a mi modo de ver.
Le quita lo impredecible, lo fantástico, lo asombroso a la vida.
Uno se acuesta pensando en los problemas, en lo que no ha podido resolver, buscando una razón para sonreír antes de conciliar el sueño.
Hace conjeturas, de lo bueno que podría ser el día.
Planifica, para no dejarse absorber por el temor de lo incierto.
Pero, a veces, simplemente las cosas pasan, y lo más simple, alegra el día, alegra la rutina, y alegra lo que nos hace ser más o menos grises en determinados momentos.

Simplemente sorprendente.

22 de agosto de 2013

Al fin y al cabo era sentir y nada más.

Qué escribir. Qué escribir acá sin sentirme leída entre líneas.
No lo sé, mi vida está en transición, estoy pensando, haciendo, creando, imaginando.
Mi carrera, lo más lindo, lo que me da satisfacciones todos los días. El café diario, las risas, los chistes. Las clases interminables. Los amigos que siempre están ahí, cuando mi mente divaga por los lugares más raros estando en plena clase de, por ejemplo, Economía.

No sé, no sé qué será lo que pasará mañana, ni qué va a sentir mi corazón, seguro hay algunos guiños en mi vida que me esperan, sonriendo.
Como hoy, todo fue mejor de lo que esperaba.
En esos momentos en que no sé qué pensar, pienso de nuevo, y digo "la vida dirá".
La vida, siempre, hasta en el detalle más mínimo, me sorprende.

Siempre. Cada día, y las conexiones que existen en mi vida son de lo más pintorescas. Todo, se concatena. Hasta cuando yo no quiero verlo, lo niego, y me cierro a lo que la vida quiere comunicarme.
Drama. Alegría. Enojo.
Todo está mezclado. Tengo lo mejor de mí en mi interior, todo es cosa de pensar. Y sentir, porque es lo que hace que todo lo demás tenga sentido.

Escribo para escapar de mis pensamientos unidireccionales cuando estoy en mi lugar. En mis lugares. En mis certezas. En mis pensamientos más claros y directos. 
Sólo queda esperar, y ver qué depara el destino. Mientras, disfrutar del presente, mañana se verá.

15 de agosto de 2013

Loco

Por lo visto ni con "la casa en orden" la impulsividad se va. No, es algo re natural en mí. Mucho café para ser jueves, no me cayó mal esta vez. Mucho, mucho mucho hablé. Un jueves raro, un jueves largo, un jueves rendidor. Igual de exasperante que hable tanto.
Hasta hablo conmigo misma, como acá en el Blog. Sí, ya sé que a nadie le importa. Sí, sé que le hablo a la pared en muchas ocasiones. Pensar mucho no es bueno. La tranquilidad no me abandona, pero a veces, solo a veces quiero callarme y ¡no puedo! no sé, soy así, tengo eso como defecto/cualidad, en ese orden, porque hablo demasiado y me quiero callar, pero a la vez me permite ser auténtica y si me equivoco o hago bien, los efectos son inmediatos.

Sí, inmadura.
Sí, una niña.
Sí, insegura.
Sí, verborrágica.
Sí, quizás vos, persona desconocida sepas demasiado de mí a través de esto. ¿Pero cómo saber cómo soy realmente si a veces escondo lo que realmente soy?

12 de agosto de 2013

Y nada, eso.

Impulsividad, nunca me llevó a ningún lugar pensar en lo que podría causar hacer determinada acción. No, no me caracterizo por pensar demasiado las cosas, salvo cuando dejo que el hámster mental se sobrecargue, y estamos en problemas. Nunca se sabe qué va a pasar mañana, pero a mí me modifica el hoy. La posibilidad es lo que alimenta mi duda. Si la posibilidad es la que alimenta mi duda, entonces la certeza me transforma por completo. Saber con certeza tus movimientos, lo que piensa tu cerebro, con vueltas inesperadas, y el inesperado choque de nuestra rutina, me modificaría por completo. Pero no, no lo sé. Por eso estoy expectante, esperando el momento justo, esperando el impacto, esperando para saber qué hacer a continuación. Mi vida tenía una planificación tal que permitía poca libertad de acción. Y me dí cuenta que mis acciones dejaron de ser individuales para ser altamente condicionadas por el resto y no me dejaba SER. Algo tan básico e importante, no podía. No era yo, no era auténtica, en mis pensamientos, en mis acciones. El miedo me lograba atar. El miedo me paralizaba. Miedo a perderlo todo. Ahora las fichas están dispuestas de otra manera, puedo ser yo, caminar realmente, ser como fui siempre, no ser una calculadora que piensa hasta la última de las jugadas. No, soy otra persona y quizás haya personas a quienes esto no les guste, no les parezca, no lo compartan, etc. Pero al fin y al cabo esta es mi vida, la comparto con varias personas, y hago las cosas pensando en ser mejor persona todos los días, pensando en el bienestar personal y colectivo de las personas que me rodean y me importan.

Valorar las cosas por su propio peso, que la honestidad me maneje, que lo que soy sea lo que determine mis acciones. Si me equivoco o no, el tiempo dirá.

7 de agosto de 2013

ya no sé qué hacer conmigo.

La cabeza me va a estallar.
Demasiado impulso que me está haciendo ser torpe. Me estaré equivocando, me estaré desviando, estaré siendo una estúpida, como siempre. Como siempre Moriana no hace lo que siente, y se siente mal. Y cuando hace lo que siente, se siente mal, también.
Quedar en evidencia nunca, jamás es bueno.
Pero bueno, nada está dicho todavía, esto recién empieza, es volver a contar, volver a repartir las cartas.
Silencio. No tengo ganas de ver, hablar con nadie, pensar, ni decir nada.
A su vez el torbellino inunda mi cabeza y no para de funcionar, una calesita eterna con los posibles finales y comienzos de esta historia. El deber ser me carcome la conciencia, el dedo acusador me oprime el pecho, saber que estoy siendo observada. Presión, justo aquello de lo que quería escapar. La música me acompaña en mi espiral de sentimientos como ninguna otra cosa. Verborragia, estupidez, y un par de hechos trascendentes.
¿Será?
No quiero pensar más, tampoco quiero hablar más, no quiero ser más la estúpida en este cuento, sentirme una inútil y que tengo que ser mejor para los demás, no para mí. 
Ser una persona llamativa, alegre, INTERESANTE.

Se perdió la mística, no lo sé. Los mensajes que recibo son tan ambiguos que me confunden todavía más. Habrá que esperar, apagar la mente y los prejuicios, y dejarme llevar, que es algo que nunca se me da bien... 

5 de agosto de 2013

Perfecto


No quiero ser como los demás
Vos sabés no tengo nada que pensar
No voy a cambiar, si es lo que buscas
Si no sabés lo que querés, no me busques más
Me gustaría verla hoy, pero no sé
Si voy a poder aguantarme
Solo una vez me gustaría hacerlo así
Solo una vez hacer que todo fuera
Perfecto

Mirarte a los ojos, no decirte nada
Y saber lo que pensás
Aunque la apariencia marque lo contrario
Entre los dos algo hay
Me gustaría conocer todo eso que no sé
Y aprender de vos
Yo no te puedo ofrecer seguridad material
Solo que voy a tratar que todo sea
Perfecto

Nada va a cambiar esta realidad
De que vos y yo no somos nada igual
Pero vos sabés, también lo sé yo
Que todo puede ser, que todo va a ser 
Perfecto 


4 de agosto de 2013

Lejos estoy, pero cerca.

Noche. Una como tantas otras. Expectativas hay siempre, pero bajaron al llegar a casa. Vacío. ¿Qué hacer? Tomar algo. Había, eso que siempre trae tantos problemas, y algo para cortar.
La tristeza en el corazón desde hace días. No se sabe ni por qué.
Ya toma una forma tan extraña que no hay palabras que puedan desatarla de mí.
Palabras, palabras, palabras y nada de sentido. Seguía el vacío ahí.
Dicen, que cuando no tenés las cosas, es cuando las valorás.
Las palabras vinieron desde el lugar menos pensado. Personas que no son siempre las que más te escuchan, porque uno piensa: "no quiero sobrecargarte de mí".
Sí, una molestia me siento. Hoy es domingo, quizás sea eso. Era madrugada de domingo. Problemas.
Pero una persona que me conoce tanto, sin siquiera verme, me dijo tantas cosas, que me dejó pensando. Si yo ya sabía que eras mi mejor amigo desde una de esas noches sin final, hasta que le pusimos el final nosotros.
La puntería para elegir ESA canción que me gusta tanto, pero que tiene tanto significado que ya estaba abrumada de él. Vos, hiciste que tuviera otro.

Lejos, pero siempre en la vuelta.
Lejos, pero siempre estando.
Lejos, pero sos y vas a ser siempre mi amigo.
Porque siempre, el camino es de doble vía.
Gracias ♥

3 de agosto de 2013

Sencillamente

Caminar sin rumbo. Saber que lo que pienso no tiene fin. Es asfixiante. Se desborda dentro de mí, un maremoto de emociones, un huracán que arrasa con todo dentro de mi cuerpo.
Saber que soy una mina de sentimientos impulsivos no ayuda para nada. Verborragia, estupidez.
Caminar entre la gente que abunda en las calles, no tener una razón para continuar caminando, y callar la voz interna que quiere patear el tablero y que las fichas se acomoden solas. Nunca escucho a mi cerebro, pero tengo que escucharlo, estoy bordeando la locura.

Enfermedad. Verborragia. Estupidez. Cancelar, cancelar, cancelar.
Ya no hay vuelta atrás, manejo como puedo este huracán que explotó dentro de mí.
Jugando con fuego.

2 de agosto de 2013

Cambios, ruina.

Sensibilidad a flor de piel. No sé, me conduzco por la vida sin pensar mucho, los deber ser y estar me tienen un poco, estoy pensando seriamente que termino haciendo algunas cosas sin importancia o no haciéndolas por el dichoso qué dirán. 

Volver de Argentina fue un antes y un después. Yo ya sabía que iba a suceder. Escapar nunca es la solución.
Pero un paréntesis me ayudó a ver esa situación asfixiante desde lejos, teniendo que retomarla después de que termine julio. Viendo los problemas en perspectiva, resulta irónico que cuando los veo, me resultan muy complejos de abordar. Un iceberg.
Ahora los miro, y, continuando con la analogía, son un cubito de hielo minúsculo a medio derretir.

¿Por qué? Porque encontré la manera de desviar mi atención hacia otros aspectos de mi vida, irónico, aquello que ni me importaba antes ahora es tan fundamental. Los cambios en la vida son así, dicen, ¿no?


1 de agosto de 2013

Wow.

En mi vida suele haber un tinte de historia bizarra, novela, como quieran llamarlo.
Debe ser que sé leer los acontecimientos, que las cosas pasan cuando deben, me ha pasado que porque pasa  una cosa, pasan tres más.
Me gusta pensar desde hace un tiempo en la continuidad de los hechos, como si mi vida fuera un cuento, un cuento catártico. Los golpes que acumulo me sirven para levantarme con más impulso.
Las personas que conozco son un bálsamo para esas heridas que suelo curar en silencio, escuchando música, soñando.
Sí, tengo mucho arte en mis venas. Música, escritura, pintura, un poco de todo.
Sí, cambié la manera de ver mi vida. ¿por qué? debe ser porque probé el suelo y no me gustó cómo era. Las expectativas me demostraron que es mejor jugar a confiar que desconfiar de las cosas que suceden en la vida cotidiana. Cuando cargué las tintas de expectativas, se me desparramaron como si fuera agua en una canilla abierta a tope.
Hoy, con pocas horas de sueño, con poco alimento, puedo decir que estoy en estado de verborragia, en estado analítico, y que agradezco la cantidad de "drama" que hay en mi vida. Sí. Porque sin eso, capaz que no tendría ni gracia vivir. De qué me sirve vivir sabiendo que voy a levantarme todos los días a la misma hora, para ir más o menos a los mismos lugares todos los días, comprar los mismos alimentos, el mismo contenido diario todos los días. Para eso existen los imprevistos. Los encuentros. Lo que no sabíamos antes, y ahora sí sabemos, y está buenísimo saberlo de repente. Es lo mágico de la vida.

Y yo me vengo a enterar recién ahora.

Gracias, supongo.

my little sunshine.

Saber qué pensar sería tan conveniente. Torbellino de emociones que se entremezclan. Saber que la seguridad es un estado mental y que todo, todo en esta vida es elección.
¿Qué pasaría sí actuara de ésta o aquélla forma? No lo sé. No me interesa. Soy fría, desafiante. Soy todo lo que nunca fui. Analizando las cosas, los objetivos a lograr, no me gusta el sabor del piso cuando me caigo, es algo a lo que estoy pésimamente acostumbrada. Sí, muy, demasiado transparente. 100% traslúcido, mi cerebro y mis funciones vitales. No sé, acostumbrada a estar frustrada. Caminé mil horas pensando cómo cambiar mis pensamientos. No lo logré. Lo que sucede conviene, dicen. Era un tope, un freno en mi mente que no me permitía avanzar.
Es una locura. Es insano, no quiero pensar más, me está destruyendo. Mucha, mucha, mucha presión.
Disfrutemos del momento a momento, explayemos los sentimientos, no tengo nada que perder. Una bajada simple y que me brinda paz. Como siempre. Con cada abrazo. Cada beso. Cada mirada. Siempre. 
Mi luz. Mi paz.