8 de junio de 2013

An Epiphany (and the little moments.)

Cómo los acordes y la letra de una canción pueden condicionar lo que uno siente, ¿no?.
O mejor dicho, pueden acompasar los sentimientos.
Esta semana fue de las más tormentosas. Me comuniqué muchísimo con la música, mucho.
Ganas de gritar, de saltar, de decir todo lo que me pasaba por la mente. La música de siempre no me calmaba. Necesitaba gritos, saltos, acoples. No se me ocurrió mejor idea que escuchar Bad Religion, una banda que desde el primer día me partió el cerebro, con la potencia y las letras que tienen. Recién ayer, después de muchos días, dejé un rato (hasta ahora) de escucharlos. Pero no puedo, es adictivo. Es tan genial, y me sirve tanto como catársis. Viaja mi mente, viaja mi corazón, explotan mis sentimientos. Es re loco que pase todo eso.

Nada, ahora que mi vida es menos caótica, sigo escuchando Bad Religion porque me encanta, no porque necesite catársis.

No sé, debería escribir mucho más sobre mi semana (!) pero dejémosla por acá, al fin y al cabo, vista desde el sábado tuvo sus cosas buenas. :)

Epiphany - Bad Religion

2 comentarios:

esta piba dijo...

la vida sin música pf una porquería

Yo dijo...

¿Y cuál fue la epifanía? ¡Cuente, cuente!