25 de noviembre de 2011

ay.

muchas veces antes de decir algo lo pienso, lo pienso y lo recontra pienso. Y al final me gana siempre el impulso y por suerte termino diciéndolo. ¿por qué por suerte? porque siempre en estos casos está presente el querer decirlo. Y después viene el bicho malaonda a mi oreja (una especie de Pepe Grillo mental, pero tremendo ortiva o mala onda, no copado como el de Pinocho) a decirme que "por qué no hablaste?" y bueno, así que es que me mando cagadas o no, por las cosas que digo o dejo de decir.


Y sí, prefiero ser siempre honesta. Siempre. Más vale ser sincero y que duela que mentir y tener que dar explicaciones. 

Y en otro orden de cosas, se me pegó mal este tema:

http://grooveshark.com/s/Que+Pena+Me+Da/2oKNBf?src=5

Ta, si, en Goear no lo encontré, hagan click que es un temón =)

4 comentarios:

Merlina dijo...

el simple "ahi va" de abajo me alcanzó para comprender que estaba en el blog de una compatriota, jaja

AlaskA dijo...

Desaparecida!!!
Sabeeeelo, lo mejor es dejar salir los impulsos cuando quieren hacerlo, si no es como mentirse a uno mismo, callando voces internas que quieren gritar!

Limalimón dijo...

jajaj morí. Soy una terrícola XD
Cuanta razón tu entrada!
Yo soy una piba sumamente impulsiva que nunca piensa nada, le pica el bicho y arranca.Y así después me las banco.. arrepentimiento, llorisqueos, o incluso risas o esa sensacion de locura de haber hecho algo que querias hacer hace mucho tiempo.
Y la posta está ahí. En ser sincero, si mentís después tenés que explicar. Y las explicaciones pueden ser infinitas.Y ahí agarrate! Hay que tener donde pararse porque si te fuiste de boca te podes caer de cara al piso.

Un beso enorme!

milaa ! dijo...

taaan cierto! pero arriba los impulsos!!! me encanto tu blog :)