18 de marzo de 2010

impulse

quiero y no quiero. me ganan imágenes el cerebro. muchas cosas, mucha información.
escribo con minúscula la primer oración y digo "ah, está mal escrito" en mi mente.
termina la canción y empieza otra. y casualmente me hace acordar a alguien adorable, pareciera que el celular elige las canciones que pone.

a veces me pregunto y me consulto si estaré obrando bien, y después algo me demuestra que sí, la mayoría de las veces. Hasta con mis giladas suelo aprender.

Evito el tema constante desde un mes para atrás a esta parte, tengo otras fantasías en el cerebro. Muchas imágenes forman un cóctel. Son las 6 y once de la mañana, mi mamá seguro está en sus últimos ratos de sueño antes de irse a trabajar. Y yo tecleo. Urgentemente debería conseguir algo que me enrutine los días, sino termino enloqueciendo.


Pregúntome yo también si no estoy ahí, al borde de perder la cordura, todos los días, y por suerte hay cosas que me traen de nuevo.-

Suelo ser demostrativa con las personas, mucho, muchísimo. Sí, me gusta ser tierna.
No sé qué decir ya, creo que hablé demasiado por el día de hoy/ayer, pero en cierto punto sirvió para algo.
Siempre sirve para algo.

Y si no sirve, por lo menos sirvió para que no se acumulara con las demás cosas en mi cabeza.

Mañana. Mañana. Yo me pregunto cuándo va a llegar mañana...
Otra vez yo y el Winamp mental... pero es que se aplica a este caso.

Busco una cara del blog que me agrade, y no la encuentro.
Forma parte de mis pires esta entrada, quizás nadie la entienda cabalmente...
No importa, al fin y al cabo.
Miro el asterisco entre los paréntesis rectos, y trato de encontrarle un final a todo esto que escribo que sea sincero... sincero.

muchas lágrimas juntadas en un vasito hacen un mar. Pero demuestran muchas cosas.
No sé, necesito fin de semana. Necesito necesito necesito.
Basta. Me voy a apagar.

Y a quien todavía dude de esto, le digo te quiero, como me gustaría decírselo a más de una persona todo el tiempo, todos los días, así lo tienen seguro, aunque más de una de esas personas lo tiene grabadito en el cerebro, pero nunca molesta oírlo.